Productores aliados

Como todos los productores pequeños, medianos y grandes del país, nuestra empresa pasó muchos años por la montaña rusa del precio internacional del café. Nos tocó siempre invertir en nuestros cultivos sin saber a qué precio venderíamos durante los 12 años que estos tienen como ciclo de producción. Había años de vacas flacas y años de vacas gordas, siendo los primeros más comunes que los segundos. Le vendíamos nuestro café a un exportador grande, y no teníamos idea ni a qué calidad sensorial tenia nuestro producto, ni en manos de quien terminaba, ni a qué precio.  Mejor dicho, no teníamos como agregarle valor y recibir un precio justo que hiciera nuestro esfuerzo sostenible. 

Después de empezar a comercializar nuestro café directamente con tostadores e importadores por todo el mundo, y lograr acceder a una cadena de comercio justo y sostenible que reconocía la calidad, vimos que había una gran oportunidad en ayudar a miles de caficultores pequeños a hacer lo mismo. Hoy en día trabajamos con más de 600 productores en diferentes regiones del país donde se producen cafés de alta calidad. Con ellos tenemos cadenas de comercialización transparentes, donde nuestro margen de comercialización es claro y el valor agregado por calidad va directamente al productor. Los sobreprecios que pagamos por estos cafés van desde el 30% hasta el 300% dependiendo el puntaje y volumen del café. También los apoyamos con asistencia técnica para que sigan mejorando su calidad. Queremos que los caficultores y sus familias vean en el café un negocio rentable, digno, y no solo una forma de sobrevivir. Si no logramos que las nuevas generaciones de caficultores se queden en su finca y las hagan rentable (la edad promedio del caficultor está alrededor de 52 años), perderemos esta gran tradición en una o dos generaciones.