Carta abierta a Nespresso.

Querido Nespresso:

 

Somos una empresa familiar de café colombiano y estamos orgullosos de la tradición cafetera de nuestro país; es por esto que no pudimos evitar interesarnos en su última campaña publicitaria en la que hablan de cómo Nespresso está cambiando las vidas de los caficultores de nuestra tierra: Antioquia, Colombia.

 

Observamos sorprendidos como la voz suave de George Clooney nos presentaba a Humberto, un campesino, y a su hija Andrea, mientras de fondo sonaba una guitarra cubana. Clooney nos cuenta que Nespresso está ayudando a los caficultores como Humberto a generar más ingresos, tener más tiempo libre e incluso enviar sus hijos a la universidad, a través de lo que ambiguamente se describe como un "beneficio de café comunitario".

 

Nos hacen creer que Nespresso hace esto de todo corazón, porque, como nos recuerda Clooney: "somos las decisiones que tomamos".

 

Quedamos boquiabiertos, esa fue nuestra primera reacción. No teníamos idea de que Nespresso se preocupaba tanto por los campesinos; especialmente, porque siendo parte del Grupo Nestlé, que el año pasado se embolsilló $89 mil millones de dólares en ganancias, continúan pagando a los campesinos sobreprecios demasiado bajos, los cuales, matemáticamente hablando, es imposible que cambien vidas, a menos de que consideren una ración de tocineta para un año o un juego de llantas nuevo como algo que te cambie la vida.

 

Sabemos que los sobreprecios que pagan son mejor que nada, pero también sabemos que podrían pagar mucho más en sobreprecios que 9 centavos de dólar por libra o 0.01 centavos de dólar por cápsula (más abajo, en el apéndice, pueden ver nuestros cálculos).  

 

Si ustedes en realidad quieren darle un trato justo a los campesinos, y promover las economías locales sostenibles, nos gustaría ayudarles con unas cuantas pistas:




  • Hablen menos y hagan más
  • La sostenibilidad económica no se trata de escribir la mejor historia para una superproducción publicitaria; se trata, por el contrario, de asegurarse de que un porcentaje justo de las ganancias va a los campesinos, que son quienes meten sus manos en la tierra cada día y prácticamente hacen posible el mundo del café.

     

    Y es que hay mucho en juego: la tradición cafetera de Colombia está en riesgo. Actualmente la edad promedio de un caficultor es de 55 años, las generaciones más jóvenes se están apartando de la industria, y esto se debe, en gran parte, a que para sus familias no ha sido un trabajo rentable ni gratificante.

     

    Nestlé, como uno de los compradores más grandes de café colombiano, tiene una enorme influencia en la economía rural del país, y el poder y las ganancias suficientes para promover un verdadero cambio, pero esto sólo será posible si empiezan a tomar en serio la sostenibilidad económica.

     

    1. Entiendan lo que significa para sus caficultores tener buenos ingresos y sentir que su trabajo es recompensado

    Por ejemplo: ¿hicieron las cuentas para saber si lo que pagan a los campesinos en realidad alcanza para que alguien puede enviar a su hijo a la universidad? Les vamos a ahorrar las molestias: para el campesino promedio, que produce 3.000 kg de café al año, sus sobreprecios del 2 al 6% equivalen a aproximadamente $1'200.000 más AL AÑO. Mientras tanto, la universidad en Colombia, incluyendo la vivienda, puede costar entre $7'500.000 y $45'000.000 al año.

     

    Nosotros somos una microempresa familiar de café y pagamos a nuestros campesinos aliados en promedio un 50% más. Pagar precios más altos basados en la calidad no es filantropía, es sentido común. Nuestro negocio de café sólo puede progresar si nuestros campesinos también lo hacen y, a largo plazo, nuestros ecosistemas sólo podrán progresar cuando los campesinos tengan los recursos suficientes para cuidar su tierra.

     

    1. Sean sinceros con sus campesinos y clientes

    Creemos que todos los involucrados en nuestro negocio, incluyendo el consumidor final, deberían poder ver cuánto pagamos a cada uno de los caficultores por sus esfuerzos y si esa cantidad es suficiente para que su finca y su negocio progresen.

     

    Todos los cafés de Pergamino tienen una trazabilidad absoluta que permite rastrearlos hasta su origen, tanto para preservar las características únicas de cada café, como para asegurarnos de que los campesinos reciban la recompensa justa por sus esfuerzos. La trazabilidad es esencial para un café "especial".

     

    Entonces si quieren vender café "especial" y cobrar mucho más por ello, por favor tengan en cuenta pagar tarifas más altas a sus campesinos por la calidad que producen. Si quieren hacer sólo lo mínimo, también está bien; simplemente no digan en sus comerciales que son una empresa "sostenible".  

     

    1. Cuando usen palabras, asegúrense de que signifiquen lo que están diciendo; por ejemplo: “beneficio de café comunitario”

    Aunque la voz de George Clooney nos lleve a pensar lo contrario, el "beneficio de café comunitario" descrito en su video no es en realidad un recurso "comunitario" creado para el beneficio de todos, como una biblioteca o un parque. En realidad, es una propiedad privada de Nespresso y sus socios en Colombia, con el único propósito de garantizar la homogeneidad. Allí cafés de diferente calidad, y de muchos productores, se procesan todos juntos, lo que borra las notas únicas de su origen.

     

    La consecuencia de este "beneficio de café comunitario" es que rebajaron aún más las ya reducidas tarifas que pagan a los campesinos, porque las fincas ya no secan ni fermenta su propio café. Ese proceso de beneficio que ustedes utilizan hace imposible diferenciar los granos por su origen o compensar a los caficultores por una calidad alta, que es lo que en realidad se podría traducir en mejores ganancias para los campesinos.

     

    Parece que este beneficio, que alaban en sus campañas publicitarias, en realidad podría tener poco de "comunitario".

     

    1. Por último, pero no menos importante: conozcan, aunque sea un poco, la cultura local en la que trabajan

    Esto no es mucho pedir, sólo queremos que sean conscientes de las pequeñas cosas; por ejemplo, la música cubana, como el tema de fondo de su video, es de Cuba, no de Colombia.

     

    Si ustedes quieren ser sostenibles, deberían empezar por conocer la realidad de la cultura cafetera de Colombia (su riqueza y belleza, al igual que las penosas dificultades que enfrentan nuestros campesinos), en lugar de simplemente vender una fantasía en videos publicitarios engañosos.

     

    Su viaje hacia la sostenibilidad comenzará cuando empiecen a ver a los campesinos como verdaderos socios, y a tomar con responsabilidad el papel que tienen en la consolidación de sus medios de sustento y en general en la economía cafetera de Colombia.

     

    Después de todo, como afirman en su video, "creo que somos las decisiones que tomamos, ¿no es así?”

     

    Apéndice:

    Ganancias calculadas procedentes de los sobreprecios de Nespresso